
Nuevas inversiones vitícolas
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El gobernador visitó el Parque Eólico
En la Universidad de Chilecito
Curso de capacitación de Organización y Gestión de Emprendimientos Turísticos

Procedimiento policial en Plazoleta Santa Rosa
En una humilde vivienda de Tilimuqui
A un mes y cinco días de asumir
Preocupante: Otro intento de suicidio
Estaba escondido en la casa de una tía en Sañogasta

Vuelven a cargar contra García Quinzaños por la venta de Valle Hermoso
Ridículas estrategias para publicitar la actividad minera en bellos paisajes
Al igual que Menem, Beder busca emitir bonos de cancelación de deuda
Visita presidencial: Mala organización, manifestantes y “cola de paja”
La violencia para imponer la megaminería es cada vez más fuerte
Por las malas!
En medio de la noche, máquinas retroexcavadoras fueron escoltadas por policías con armas de fuego y escudos. Con total impunidad avasallaron a unas cien personas que trataban de evitar la instalación de otra mega-minera que triplica en tamaño a “Bajo la Alumbrera”. Muchos vecinos de la manoseada Andalgalá fueron golpeados y apresados por no permitir que les continúen destruyendo sus hogares. Luego, el pueblo estalló y destruyó la municipalidad, la fiscalía y comercios proveedores de la minera.

La explotación minera a cielo abierto sigue siendo el eje del conflicto en esta provincia, porque además de los destrozos naturales, a esta altura nadie puede negar que las mega-mineras dividen a los pueblos y a las comunidades.
“Fiesta ambientalista en Chilecito”, titularon algunos medios, “Los ambientalistas tuvieron su desfile”, señalaron otros y muchos (la gran mayoría) ni siquiera reseñó la manifestación popular chileciteña del 19 de febrero próximo pasado.
Mientras en Chilecito la manifestación era pacífica, en Andalgalá -un pueblo de 17 mil habitantes de Catamarca- la violencia policial y de la gendarmería para golpear y encarcelar a los pobladores era lamentable.
Con menos de 300 puestos de trabajo y miles de promesas incumplidas (construcción de nuevos barrios, escuelas, hospitales, etc.) el pueblo lamenta la destrucción que se hizo y se pretende continuar haciendo en Andalgalá.
Más vale tarde que nunca
Andalgalá ubicada a 250 Km al noroeste de la capital de la provincia de Catamarca, tiene aproximadamente una población de 17 mil habitantes, allí se encuentra desde hace casi 12 años el emprendimiento minero más grande de la Argentina denominado “Bajo la Alumbrera”, sobre el cordón montañoso Nevados del Aconquija, declarado por la carta orgánica municipal como santuario de la naturaleza, generador natural de agua dulce y foco primario en la extracción de minerales.
Otro emprendimiento de similares características llamado “Agua Rica” de la empresa trasnacional Yamana Gold Inc., pero que triplica en tamaño al de “Bajo la Alumbrera”, intenta hacer lo suyo a sólo 16 kilómetros de Andalgalá, aunque esta vez el pueblo dijo no. Demasiado saquearon al pueblo los últimos doce años de explotación que la Alumbrera llevó a cabo, con promesas de desarrollo y de progreso que –como siempre- quedaron en la nada.
“Bajo la Alumbrera”, provoca día a día la pérdida de la biodiversidad de la zona como así también la calidad de vida de los catamarqueños.
Oro, plata y otros metales son extraídos aprovechándose de la debilidad de las leyes, y de la pobreza de los pueblos.
La mina necesita mucho agua para sacar el oro. Una mina pequeña gasta 250 mil litros de agua por hora, una familia tipo utiliza 100 litros de agua por día, para ser aún más claros: lo que una familia utiliza en 7 años, la empresa lo gasta en tan solo una hora. Demasiado agua para una provincia de muy bajos recursos hídricos, que durante el verano inventa una policía del agua y que multa a las familias que riegan sus masetas o se bañan más de 3 veces por semana.
Como si esto fuera poco, un informe de la Secretaría de Minería de la provincia de Catamarca muestra un cateo de la zona con una nómina de 272 proyectos, entre los que se encuentra “Pilciao 16” concedida a la empresa Billineton Argentina BV y cuyo área de mina cubre toda la ciudad de Andalgalá, que “en caso de llegar a una explotación se deberá contemplar la indemnización correspondiente y el mayor interés público del Estado, para la prioridad de desarrollo”, según versa el informe del Departamento Catastro Minero. Es decir: si encontramos oro debajo de tu casa, te pagamos para que te vayas a vivir a otro lado.
No sería la primera vez que en nombre de la explotación minera, los pueblos y las ciudades sean reubicados. Los proyectos mega-mineros dividen las comunidades, todos ellos llegan con promesas de trabajo sin riesgo, pero lo cierto es que es un trabajo de alto riesgo y para muy pocas personas, sin mencionar los riesgos que significan para las zonas aledañas, como la rotura de caños que transportan los desechos de la minas como sucedió en Andalgalá, o los desbordes de las represas contaminando toda una cuenca.
Los proyectos mega-mineros traen poco desarrollo y demasiados daños ambientales y sociales, la mega-minería no ayuda a la gente común, en todas las comunidades donde existe la mega-minería abunda la pobreza, sin mencionar la utilización de grandes cantidades de agua y la contaminación del aire y de la tierra con químicos por cientos de años.
Un caso emblemático es el de Cerro de Pasco en Perú. Las 65 mil personas que habitan la capital del departamento de Pasco deberán abandonarla. Un gigantesco agujero en la tierra la está devorando, la prometedora mina se convirtió en el principal enemigo que ahora los expulsa de su propio territorio. Es así que la ciudad más alta del mundo está habitada pero no es habitable. Están contaminados el agua, el aire y la tierra. La mina se expandió devorando casas, plazas, hospitales, escuelas, comercios y todo lo que impedía su crecimiento. Para ser más exactos, la mina se tragó la historia de los cerreños.
En la mina Yanacocha, Cajamarca también en Perú, Esmundo Becerra líder de los campesinos que se oponen a la venta de las tierras a la empresa, fue asesinado con 12 balazos por dos sicarios. Muchos se preguntan quién les habrá pagado, mientras la mega-minera hasta se anima repartir excavadoras de juguetes para los niños del pueblo en Navidad.
Como vemos en Andalgalá, en Famatina y en Yanacocha hay un elemento en común que es la resistencia, aunque en Cerro de Pasco, los ciudadanos aceptaron pacíficamente dejar sus raíces por la inminente contaminación que los acecha. Ya nada se puede hacer.
Nada para Juan Pueblo
Chilecito y Famatina deben entender de una vez por todas que es 100% verdad que la mega-minería traerá riqueza… y es enorme la cantidad de dinero que generará, pero es importante que dejen de codiciarlo porque sólo lo verán pasar. Las personas comunes como el 99% de la población de Chilecito y Famatina sólo verá enriquecerse más a los que ya son millonarios. Sólo verá obtener más poder a los que ya lo tienen. Los ciudadanos comunes no verán un solo centavo de ese “progreso”, como tampoco obtendrán ni un mínimo pedacito de “desarrollo”.
Sólo -y con muchísima suerte- el 10% de la población, es decir unas 4 mil personas podrían trabajar durante un solo año, en plena mina, en condiciones infrahumanas, canjeando su salud por un hermoso sueldo de 5 mil pesos. Después de ese año, cuando la mina esté instalada, van a prescindir del servicio de los trabajadores esclavos y los van a mandar de vuelta a sus casas, con la cabeza gacha y la cola entre sus piernas. De los 4 mil, sólo quedarán unos 300. Los obreros más duros, los más “difíciles de matar”, haciendo los trabajos de mantenimiento y producción para la extracción de su propio oro, por un sueldo también hermoso de 4 mil pesos. Pero llega el final, y luego de 15 años de explotación esa gente ya no sirve más. No van a servir ni para cebarles mates a sus esposas, si es que las conservan luego de ausentarse tantos años de sus hogares.
El otro negocio será para los proveedores de todo lo que necesite la empresa. Proveedores de electricidad, hierro, camionetas 4x4 alquiladas, repuestos para maquinaria, mecánicos etc.
Ahí está la ambición natural de cualquier ciudadano. El pueblo está esperando ese momento para poder vender sus productos y servicios, lo que es lógico. Pero lo que aun no calculan es que los amigos del poder, hermanos, primos, sobrinos, tíos, vecinos de los políticos que manejan la sartén, serán los nuevos proveedores de la mega-minera. Estos nuevos ricos serán los nuevos competidores de las casas de electricidad, de las canteras, de los talleres, etc. que trabajan históricamente en Chilecito y Famatina.
Como por arte de magia aparecerán empresas proveedoras conformadas por los amigos y parientes más cercanos del poder. Ellos mismos proveerán a las mineras. Mientras que los comerciantes que trabajan en el pueblo desde hace años, la verán pasar una vez más.
Este será un negocio enorme, pero para los poderosos. Mucho progreso para sus vidas y extremado desarrollo para su propia economía.
Ahora la pregunta es la siguiente: ¿vale la pena arriesgar todo para que los ricos se enriquezcan más y los poderosos continúen ganando elecciones ellos, sus hijos y sus nietos?
¿Qué será de la clase media? y ni hablar de los pobres… Se van a extinguir como el agua de los cerros.
Gota a gota, el AGUA se agota
El agua, recurso muy importante y por el cual se anuncian los grandes conflictos bélicos del futuro, es el talón de Aquiles de los proyectos mineros. Y aunque en Andalgalá por ejemplo, el caudal se redujo en parte, lo que creció considerablemente es la concentración de sulfato. Otro bioindicador de la contaminación real del agua es la desaparición de peces desde hace cinco años. El río Blanco que conforma el río de Anadalgalá baja directamente al pueblo, es decir, ese río es el tanque de agua del pueblo, y cualquier movimiento de roca contamina la reserva de agua. Ante este apremiante peligro, lo pobladores resisten la entrega de más tierras, luchando contra la traición de las autoridades, jueces y fiscales, que mediante actos patoteros intentan silenciar a los vecinos. Es así que los andalgalenses entendieron que la lucha depende de su gente.
Por otro lado, un intendente que en declaraciones radiales habría asegurado que “si es necesario matarán a las personas que están manteniendo el corte contra Agua Rica”, es el mismo funcionario que ganó las elecciones en Andalgalá proclamándose en contra de la mega-minería. El intendente José Perea argumenta hoy, que nada puede hacer porque el tema es competencia de la provincia y no del municipio al cual representa (cualquier parecido con la política local es más que coincidencia).
El pueblo de Andalgalá cansado del manejo inescrupuloso de los recursos, tuvo su día D que incluyó destrucción total del palacio municipal, incendiando todo a su paso. La sede de la fiscalía, el local de la empresa minera, como así también de los comercios proveedores del emprendimiento.
Los vecinos fueron golpeados y apresados por impedir el paso a la mega-minera. Fue ahí que mediante mensajes de texto, se reunieron casi mil vecinos en la plaza del pueblo y con toda la ira que genera la impotencia, incendiaron todo a su paso.
Qué pasa en Chilecito con el agua
Todos sabemos que en Chilecito el agua es un recurso limitado, que depende precisamente del cerro que se pretende explotar. El cuestionamiento ya no pasa sólo por la contaminación ambiental que es inminente, sino por la defensa del recurso hídrico. Para qué sirve el desarrollo y el progreso de gente que ya es demasiado rica y poderosa, si el pueblo va a seguir igual de pobre y encima sin el agua nuestra de todos los días. Es una rotunda mentira que con nuevos pozos o diques se soluciona el tema de la escasez de agua, por eso, el pueblo tiene el derecho a informarse de manera libre, sobre lo que es la mega-minería y las consecuencias, antes de que se apruebe el proyecto para decidir si lo quieren o no.
Otras comunidades no han tenido la oportunidad de decidir previamente, se los han impuesto de la misma manera en que se lo quiere hacer en Chilecito y Famatina. Por esa razón, informarse para tomar decisiones es lo más sano en estos casos. Todos los días en el departamento crecen los reclamos por falta de agua en diferentes barrios del conurbano y los distritos. ¿Se imagina qué sucedería cuando en la mina se consuma por día el equivalente a 100 pueblos como Chilecito?
¿Un comerciante árabe que no sabe qué hacer?
Hace pocos días, en su visita a Chilecito el gobernador de los riojanos dijo: “la minería es el único camino que le queda a La Rioja”. Ahora bien, cómo es posible que nuestro gobernador asegure categóricamente en una especie de arrebato intimidatorio, que no hay otra solución posible más que la minería, justamente él que es productor, comerciante nato de raza árabe y hasta sospechamos de una inteligencia enorme ya que se mantuvo en el poder durante 25 años. Si la única vía posible para el desarrollo es la entrega del agua del pueblo, ¿cómo hizo el mandatario provincial para construir su patrimonio personal?. Por qué como representante de todos los riojanos no busca otra salida posible para lograr el progreso que todos anhelamos. ¿Falta de ideas o gran presión política?.
Señor Gobernador, no se olvide que el gobierno de los K no es eterno –usted ya debería saber que sólo le quedan 2 años-, y como dice el dicho: “Los hombres pasan, las instituciones (y los hechos) quedan”. Hasta cuándo seguirá con la postura de desoír la voluntad popular. Un aniversario del departamento de Famatina sin el gobernador que se suma al 19 de febrero en Chilecito. ¿Cuál es el sentido de representatividad que ejerce el mandatario provincial si no puede pisar la tierra donde gobierna?.
Como dijimos anteriormente, los pueblos tienen el derecho a informarse de manera libre. Hasta podríamos tomar como aceptable en este mundo de la oferta y la demanda que los medios vendan espacios publicitarios sobre minería, sabemos que la publicidad es la mercadería de este tipo de negocios, pero lo que es inadmisible es el ocultamiento de los hechos por no perder la pauta publicitaria. Los pueblos deben tener la posibilidad de elegir entre el “progreso, trabajo y desarrollo” que prometen las mega-mineras o una vida sana y libre de residuos tóxicos, con verdadero trabajo agrícola, turístico o industrial.
El pueblo ya decidió
El pueblo se manifestó. A estas alturas no interesa si son tres o miles los que dicen que ”EL Famatina no se toca”, ya hay una postura tomada en Chilecito y Famatina, al igual que en Jáchal y Andalgalá, donde el daño lamentablemente ya está hecho, ni hablar de otros países de América Latina, como es el caso de Perú. Y cuando decimos que la posición está tomada, lo aseguramos porque es la única razón por la que no se hace una consulta popular con votos y urnas para que el pueblo decida legalmente y en democracia si quiere la mega-minería en El Famatina. El miedo no es tonto y nuestros políticos ya conocen el resultado, por eso buscarán imponer sus ideas, para obtener el tan preciado “progreso y desarrollo” para sus bienes personales y el de sus amigos.
La licencia social
Cuando hablamos de licencia social, hablamos del permiso y la aceptación del pueblo. “Si la gente del lugar se opone al emprendimiento minero, hay que respetar su decisión”, dijo en el 2009 el jefe de la Iglesia riojana, aunque señaló que “con el suficiente control puede hacerse una cierta explotación minera”. En esto hay que ser categóricos y decir: la explotación mega-minera a cielo abierto o subterránea contamina del mismo modo, no existe la minería responsable, la historia de América así lo determinan, en esto es imperiosa la toma de conciencia por parte de todos.
Y recordemos que: “No se puede lograr la paz mediante la violencia. Solo se puede lograr a través de la comprensión”, comprendamos entonces que nuestras futuras generaciones merecen un lugar sano donde vivir.
El debate en esta edición
Sabemos que el haber dedicado una edición completa a este tema será de gran debate. Habrá unos pocos que estén de acuerdo y habrá muchos otros que critiquen la postura de nuestro medio y la tilden de mediocre, apuntando que estamos en contra del progreso el desarrollo y el trabajo. Es por eso que vamos a finalizar esta edición con unas últimas palabras, aclarando que nos encanta el progreso, nos apasiona el desarrollo y pedimos a Dios todos los días por nuestro trabajo. Pero justamente porque vivimos de la información, leemos y escribimos todos los días del año, hemos visto TODAS las experiencias mega-mineras y en TODOS los casos se mintió.
Los problemas que Chilecito y Famatina están atravesando como ciudad, YA LOS VIMOS.
Las falsas promesas de trabajo, desarrollo y progreso de las mega-mineras, YA LAS LEIMOS.
La estafa hacia los pueblos pobres que creyeron que de la mano de la minería saldrían de la miseria, YA LAS ESCUCHAMOS.
Hemos visto, escuchado y leído TODO acerca de esta MEGA ESTAFA que le hacen justamente a los pueblos pobres. No existe un solo lugar en el mundo que se haya explotado, donde antes haya habido riqueza. La única manera que lograron ingresar y explotar, fue abusándose de gente MUY POBRE… como nosotros, los riojanos. Una de las provincias más EMPOBRECIDAS de los últimos tiempos, ya que la manera más fácil de manejar a las masas, es empobreciéndolas y embruteciéndolas. Porque para los inescrupulosos, no hay nada más insulso que un “pobre tonto”.
