
No hay controles en Tinogasta, impunidad total
Fiscalizan las actividades
Beneficio para tabiqueros y deportistas
Para brindar una mejor atención

Los pueblos piden que se cancele el contrato con Osisko
Bajo los brazos del Cristo, miles de ciudadanos pidieron por el Famatina
Por primera vez en la provincia
Debido a la fuerte resistencia de los pueblos de Chilecito y Famatina
Tomates, cebollas y agua podrida
Agroandina le regaló una laguna nauseabunda al Nevado Rugby Club
El gobierno ya lanzó su plan de “información y capacitación"
Famatina, nuevamente elegido para hablar de las bondades de la minería

Posturas cada vez más enfrentadas. Los pueblos resisten y el gobierno avanza.
Echan a representantes de Osisko Mining de Famatina y cortan camino a Lehz
La denuncia penal que no trascendió: Piden Juicio Político a Jueza de Paz Letrado
Si no se toca la Constitución, Fonzalida y Beder renuevan sus gobiernos por última vez
Chilecito cumple 295 años de historia, producción y cultura
Asumir nuestros anhelos, para hacerlos realidad
Es febrero y Chilecito es fiesta, celebración, alegría y orgullo de existir, de construir hoy, para perdurar dimensionando la importancia, de que en éste presente estamos juntos, haciendo y nombrando el futuro que queremos. Nuestra ciudad cumple 295 años, y por ello, son muchas las razones para augurarnos lo mejor. Aunque nuestro deseo más genuino, es que tengamos la claridad suficiente para trabajar cada uno desde su lugar, con genuino interés de superación… y que nuestra mirada sea lo suficientemente honesta, para encontrarnos en los ojos de cada chileciteño, y sentirnos orgullosos de ser parte de éste bendito suelo.

Volver a los orígenes… reflexionar acerca del comienzo de nuestros tiempos como pueblo, desde que nos llamamos Chilecito. Nombrar todos y cada uno de los que forjaron nuestro camino, en nuestra corta pero intensa historia.
Esta es nuestra edición número 118, y está en sus manos, porque asumimos nuestros anhelos, para hacerlos realidad.
Es febrero y Chilecito es fiesta, celebración, alegría y orgullo de existir, de construir hoy, para perdurar dimensionando la importancia, de que en éste presente estamos juntos, haciendo y nombrando el futuro que queremos.
Hoy nuestra ciudad cumple 295 años, y por ello, son muchas las razones para augurarnos lo mejor. Aunque nuestro deseo más genuino, es que tengamos la claridad suficiente para trabajar cada uno desde su lugar, con genuino interés de superación… y que nuestra mirada sea lo suficientemente honesta, para encontrarnos en los ojos de cada chileciteño, y sentirnos orgullosos de ser parte de éste bendito suelo.
Todo cumpleaños es un regalo de la vida, y como tal, no debemos opacarlo.
Hoy, es casi imposible mirar a nuestro alrededor y no sentirnos abrazados, contenidos, abarcados y comprendidos por estas majestuosas prominencias de roca y tiempo.
Estas montañas, escuchan nuestros deseos como la más privada confesión, y los atesoran en silencio, para hacerlos vivir en un futuro mejor.
Es implacable su presencia y variadas e infinitas sus maneras de mostrarse, mientras transcurren las horas de los días. Porque así como saben del mar quienes nacieron acunados por su música, sabemos nosotros que son eternas sus formas. Quienes nacimos bajo el silencio implacable de sus cúspides.
Hoy, este valle: su agua, su aire y sus cerros, necesitan nuestro cuidado y protección.
Los deseos que atesoramos en nuestras almas, se parecen a las expresiones invisibles de nuestros cerros. Esas expresiones que solo pueden ser percibidas por quienes nacimos bajo este manto de aire, agua, nieve y su eterna presencia.
Este valle, puede relatarnos milenarias historias, asombrosas fábulas de antiguos dueños. De ojos que resistieron al dolor, y de manos que aun trabajan por lo que vendrá.
Este valle nos pertenece, en él está todo lo que hace posible la vida, los sueños… y la esperanza de un mañana mejor.
No permitamos que se terminen nuestros sueños, nuestras ilusiones, en nombre de un falso progreso. Hay aire en el valle, puro, intenso, único… Y nos asombramos día a día con su milagro.
No permitamos que nuestro cumpleaños 295 se opaque con falsas esperanzas.
En sus manos, una entrega más de Diario Chilecito, con el anhelo de servir de nexo a todos los chileciteños. Por ello, queremos regalarle lo mejor que tenemos, la palabra. Ella nos hace libres y por lo tanto protagonistas de nuestra historia… en ella debe quedar impreso, para siempre… nuestro compromiso de construir, lo que desde siempre anhelamos, para convertirlo en una realidad.
Chileciteño soy, señor!
Por Leopoldo Badoul
¡Chileciteño soy, señor! Cuánto orgullo de serlo, haber nacido o haber adoptado este gentilicio que encierra un sinnúmero de cualidades comunes a los habitantes de nuestra bendita ciudad. Un olor a pueblo propio, a historia medio contada, a nieve generosa y a cerros guardianes de nuestra patria chica. Diafanidad de un cielo azul, ostentoso del ave soberana que custodia los límites de la eternidad lograda por la perseverante posesión de la mística de nuestra tierra. Genética cargada de protagonismo emanado de los huesos y la sangre de la estirpe alcanzada, no regalada.
Chileciteño soy, señor. Y me regocija vivir en este valle de tonada propia, fe inquebrantable y costumbres afincadas. De siestas prolongadas, noches serenateras y chayas anheladas.
Chileciteño soy, y no es soberbia… es latido que fluye con mi gente, mis amigos, mis afectos. Es concebir que la patria es este suelo, que defiende con mayúsculas su vida. Es rebeldía que me nace del afán de no olvidarme que el destino nos apropió de los bienes más sagrados.
Chileciteño soy y no quiero olvidarme que festejar también implica repudiar al que siendo de aquí o allá, quiere romper nuestra historia, destruir nuestra nieve y ensuciar el dominio del ave venerada.
Chileciteño soy, señor, sobre todo, cuando debo cuidarme del que se dice “chileciteño” y violenta mis antepasados, mis cerros, mi agua y con ello, reprime la prolongación de nuestra vida en mi querido Chilecito.
