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| Editorial: 04-07-08 |
| Las deudas se heredan |
| Siempre se habló de suprimir la pobreza, como un conflicto pendiente para los gobiernos de turno. Si la idea es arrasar con la pobreza, se aniquilará también a los protagonistas de una revolución: los pobres. De modo que este ofrecimiento, beneficiaría a los gobernantes, no así a la clase baja abundante en la Argentina de hoy, que diariamente combate para poder persistir. La solución a la problemática actual, no se enmienda con engaños para erradicar la situación, sino con una humana redistribución del capital y haciéndose eco de los conflictos que la sociedad experimenta. |
Familias sin trabajo digno manifestándose frente a las instalaciones públicas o gubernamentales, excluidas del sector urbano, enfrentando la cruda realidad de no poder contar con una vivienda propia, “usurpando” galpones de un ex ferrocarril para sentir el calor del hogar… es la realidad que se vive hoy en Chilecito.
Con un intendente conocedor de la situación local y aun más, conciente de los problemas salariales, vivienda, de educación y alimento, no se puede consentir y aceptar el hecho que todo depende de la decisión del gobierno provincial. Es en este contexto, Lázaro Fonzalida, aún con el agua hasta el cuello, quien peregrina en la Nación buscando fondos para solventar una recategorización que nos afecta (indirectamente), a todos.
Quizás la actitud de este funcionario se deba a la promesa que hizo por determinados compromisos políticos, de los que ya estamos acostumbrados los riojanos.
Lo dicho: las deudas se heredan y el aumento salarial a los empleados municipales es una vieja deuda del Estado Provincial, y también de la Nación, que no supo contener los incrementos de los alimentos, de los combustibles, de los impuestos que hoy padecemos todos. |
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