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| Villa Unión: Caso Ormeño |
| Con todas las letras: operativo “eliminar testigo”; eliminar a Claudio Ana |
| La escalada contra el cabo primero de la policía, Rolando Mario García, no apunta precisamente a quien también fue llamado “Agente X”, “agente encubierto” o “testigo clave” del caso policial más resonante de todos los tiempos, sino que en realidad este acoso a quien la fuerza policial debería reivindicar, no es más que un ataque directo al hombre que realizó un trabajo impecable en pos de llegar a la verdad en el caso Ormeño: Claudio Ana. |
Todo lo demás es fuego de artificio. La presión a que se ve sometido García, se inserta en una lucha soterrada y tozuda de algún resabio oculto y resentido cuya mayor preocupación es simplemente el fiscal general de la provincia, Claudio Ana.
El Agente X no es más que un trebejo insignificante en esta madeja política provincial, luego de más de once años de un gobierno absoluto, despótico y feudal, cuyos resabios aún se resisten a quedar en las sombras y rezagados. Además, renegados de cualquier apoyo popular.
Rolando Mario García
García fue el hombre que no sólo se anotició del crimen, sino que lo dio a conocer, a pesar del peligro que tal actitud entraña en una sociedad tremendamente controvertida, enferma y permanentemente convulsionada.
En un sistema político que recién se despega de casi doce años de un poder familiar absoluto, de un poder judicial enfermo y de una Legislatura raquítica que a duras penas dijo “aquí estoy”.
Ese sistema empobreció y contaminó las instituciones y por ende, pauperizó a la sociedad, salvo quienes han vivido de prebendas y prerrogativas, prendidos a la teta del Estado.
Ese resabio resentido, rencoroso y oscuro, es quien ataca al uniformado que por su salud, la de su familia y bienestar, podría haberse quedado callado para siempre.
Sin embargo, prefirió hablar, a pesar –lo dijimos desde un primer momento- que tal cuestión entrañaba peligros para él.
Primero fue cuestionado, sigue siéndolo, y por ahora –en forma soterrada- sospechado de haber encubierto el crimen del comerciante Jorge Ormeño, como si esto –de ser verdad- modificaría de algún modo el expediente o la grave imputación que pesa sobre el juez Walter Sinesio Moreno.
Han tratado, y tratan, de desviar el objetivo aunque en verdad, ya no les interesa el occiso –a quien también intentan manchar en su honor y conducta- ni tampoco les interesa García, o en su momento a quienes desde EL DIARIO DE LA RIOJA coadyuvaron y aportaron para la investigación. No. En verdad el objetivo, el blanco, es nada más ni nada menos que el titular del Ministerio Público Fiscal: Claudio Ana.
Claudio Ana
El fiscal Claudio Ana se enteró de las sospechas que se tenían sobre Walter Sinesio Moreno el mismo día del hallazgo del cadáver de Ormeño: 9 de abril pasado.
Supo, o intuyó al instante, que la especie podría ser verídica y actuó de inmediato, fijando su atención en la investigación que realizaba el ahora juez detenido, y en el propio magistrado que de investigador pasó a ser investigado, y a los doce días, detenido.
El trabajo del Ministerio Público Fiscal fue impecable, de acuerdo con el conocimiento profundo que tenemos sobre el caso que este portal descubrió.
Pero… Si esto no fuese así y habría equivocaciones por parte de la Fiscalía ¿Qué cambiaría de la situación del hombre que está acosado por el cúmulo de pruebas en su contra? Nada.
Tampoco acá les importa un bledo a algunos personajes las pruebas o no pruebas, acá lo interesante es hacer caer la declaración de García y por ende, desacreditar y hacer caer –o eso creen- lo actuado por Ana.
Parecen no darse cuenta que si, tal como pretenden, el testimonio de García se hundiese, la causa seguiría su derrotero precisamente por todas las pruebas acumuladas en contra del juez Moreno.
Lo que quieren de García
Quienes piensan así, han depositado en algunos personajes la tarea de apretar a García.
El primero de ellos fue Nicolás Luna, un policía retirado, quien se le acercó al testigo clave para llevarle su “solidaridad”, su “amistad” –en realidad es conocido circunstancial, según el propio García- y coaccionarlo para que cambie su declaración en el Ministerio Público Fiscal.
Venía en nombre de otros, según dijo. Y le decía también que Ana iba a traicionarlo; que le iban a hacer “la sicológica”, que lo iban a declarar loco; “te lo digo y te lo repito –rezaba- tenés que declarar en la Fiscalía Federal”.
Luna estaba tan “preocupado” por su “amigo” García, que hasta le punzaba que cambie su declaración porque había que “hacerlo bosta a Ana”, porque a Ana lo “único que le interesa es llegar al Superior Tribunal de Justicia”, esbozaba.
“Vos tenés que velar por tu familia, chango”, le decía. “Yo voy a ser tu intermediario” y nombró, entre otros, al doctor Martín Herrera, quien se desempeña como secretario del Juzgado Federal, y a quien García podría verlo.
Luna desapareció cuando vio que la aparente estupidez de García, quien le decía todo que sí, se convertía simplemente en una denuncia, con pruebas incluidas ante el Ministerio Público Fiscal, las que lo llevarán, según adelantamos a un proceso judicial por “coacción agravada”.
Los dichos de Luna
Cuando Nicolás Luna estuvo frente a García, le dijo: “A vos te van a hacer una pericia psicológica… te la van a tirar abajo… los de la Fiscalía (Ministerio Público Fiscal) te quieren dejar en el aire”.
Según Luna, era Ana quien quería dejarlo en el aire. “Quieren hacerte una pericia sicológica para hacerte bosta”.
García le contestó: “Te digo más… en la pericia sicológica que me hicieron para el ascenso estoy súper bien… de diez…”, a lo que Luna le refutó que la “sicológica” que Ana iba a ordenar realizarle al uniformado podrían declararlo loco.
“Yo no sé el grado de confianza que vos tenés conmigo”, le decía cómplice Luna para entrar más a las profundidades del cabo primero y aseguraba que “yo no te voy a entregar maniao”.
“Que actúe la justicia Federal, yo te voy a llevar, quiero que les contés a ellos, y como un estribillo: Te van a hacer la sicológica”.
“Los de la Fiscalía (provincial) están desesperados, lo que van a hacerle es una zancadilla al agente encubierto. La justicia Federal te dará el apoyo
“Aprovechá la jugada mía… ¿Qué tenés que hacer? sentarte… autorizarme… importante que no seas boludo chango; te van a hacer la sicológica, todo es absorvente (…)”.
Y entre varias horas más de charla, se escucha que alguien va al baño y tira la cadena, despojándose de tanta mierda.
Hay mucho más, con un reparto de novela.
Aunque esto no es una novela. |
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