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Negó recibir un sueldo y confirmó ser el dueño de "una acción" de la SAPEM. Dijo que las otras 14999 le pertenecen al Estado.
Bellia preside Agroandina "por amor al arte"
El presidente de Agroandina SAPEM, José Luis Bellia, intentó dilucidar ciertos detalles de la insignia del modelo productivo que impuso el gobierno provincial. Sin socios “extraplanetarios”, aunque anónimos al fin… evitó dar nombre y apellido de quienes son dueños minoritarios pero contradictoriamente exigió la identificación de aquellos que se animan a cuestionar sobre esta fábrica frutihortícola que hoy exporta hasta a Alemania.

De que Agroandina SAPEM cambió la historia productiva en la provincia, nadie lo duda. Como tampoco sobre los verdaderos beneficiarios de las ganancias, porque aunque el Estado sea el socio mayoritario, detrás del escudo de “minoritarios” hay nombres y apellidos y aunque hace tres años fuera convertida en una SAPEM, la comunidad aún desconoce la identidad de éstos “anónimos” privados que poseen la minoría de las acciones de la empresa.
Socios anónimos: “Uno no tiene que tenerle miedo o aberración a algunas palabras, porque lo que importa son los hechos”, es lo que hoy afirma el ex dirigente radical, presidente del directorio de Agroandina, quien pese a su ideología partidaria (UCR), eligió formar parte de un proyecto netamente justicialista.
Argumentó la creación de excesivas SAPEM que indudablemente compiten en el mercado, remarcando que “el Estado no tiene que competir con lo que ya está, sino acompañar y fortalecer, y diversificar lo que no está. Agroandina ya estaba, pero abandonado, no había otra industria conservera en el lugar y por eso era importante”, aunque la política de las SAPEM, en la mayoría de los casos, tienen competidores privados que llevan años en el mercado.
Demasiadas elogiadas desde su creación, incluso hasta por la propia Presidente de la Nación, hoy las SAPEM están en el ojo de la tormenta y Agroandina -insignia del modelo productivo de Herrera-, no es la excepción. Pero “hay de dejar las cosas claras”, fue lo único que afirmó el productor y empresario José Luis Bellia, aunque lejos de aclarar, las oscureció.
Bellia se refirió a su puesto como presidente de la SAPEM y lo que más recalcó es que los cargos “son efímeros”, no así Agroandina: Una sociedad anónima con 20 años de vida, aunque en el 2009 se haya convertido en SAPEM. Sin lugar a dudas marcó la diferencia entre los miembros del directorio y por supuesto, los socios privados quienes “no son anónimos”, ni tampoco “extraplanetarios”, ironizó.
No obstante, fiel a la hora de mantener en secreto la identidad de los socios privados minoritarios, aunque si reconociéndose como presidente de la totalidad de la planta; dijo que no le corresponde dar a conocer la nómina de socios anónimos y atribuyó tal acción al gobierno y casi en medio de un juego de palabras, sostuvo con firmeza: “No hay anónimos, tienen nombre y apellido pero no sería prudente hacerlo público porque no suma ni resta, solamente hace todo al tema que se dice públicamente y que se yo... no hay nadie extraplanetario”, explicó con picardía, dando su palabra como garantía: “Quédense tranquilos, les garantizo que son todos riojanos”. Como si eso fuera suficiente para hacer felices a quienes quieren saber quiénes son los privados asociados a esta mega empresa.
Que sean riojanos no es ninguna seguridad de felicidad, es decir: hay ladrones riojanos… carpinteros riojanos, curas riojanos… etc. La comunidad quiere saber quiénes son esos “riojanos” asociados, y con la tonada, no basta para garantizar tranquilidad.
Así, “convencido” de que convence a la comunidad sobre la escueta información respecto a quienes hoy se llevan las ganancias de una empresa con inversiones millonarias del Estado, que aporta fuente laboral a cerca de 50 trabajadores en forma permanente, la aclaración llegó de la mano de los altos sueldos que cobran y también sobre el manejo de los mismos.
Y atribuyendo a una “ignorancia total o mal intención calificada”, desmintió “total y absolutamente” las versiones que indicaban la suma de 50 mil pesos en concepto de haberes que percibirían los miembros del directorio de Agroandina. Pero lejos de dilucidar el tema, terminó sumando más interrogantes, ya que el propio productor admitió que no cobran dicho monto, sino una “retribución que fijamos una vez al año en el directorio”, aunque no amplió lo de la “retribución anual”.
“Los directores no tenemos sueldo, tenemos una retribución”, fue el enunciado del productor mientras de inmediato desvió el tema financiero recurriendo a la ideología: “Ninguno de los que estamos acá estamos por una retribución… yo estoy por un proyecto”. Y como si una cosa llevara a la otra, la adquisición de un inmueble en pleno centro de Chilecito fue su argumento siguiente – sin dejar de apelar por supuesto al patrimonio familiar-.
“La propiedad de la plaza era un anhelo de hace mucho tiempo, pero hasta hace unos años no podíamos afrontarlo, y bueno… hace unos años conseguimos un crédito y lo compramos… ¿está mal? ¿Es un crimen mejorar con tu trabajo? ¿Cuál es el problema? (...) No cabalguemos sobre miserias porque se mezcla todo: Política, politiquería e intereses”.
No obstante, a quien le haya quedado alguna duda, recomendó visitar las instalaciones de Agroandina donde él mismo mostrará “lo que es”, porque “lo que digo goza de total veracidad”, sostuvo el productor empresario tal cual se autodenominó, minimizando el planteo que desde hace tiempo se instaló en la sociedad.
Asimismo, ratificando no importar “de quién” es el dinero que se cobra en Agroandina, aclaró que “cuando hay… hay para todos y cuando no hay… no hay para nadie”, y comparando el manual de instrucciones para dirigir una empresa de tal magnitud, recalcó que “en estos 36 meses hemos vendido y cobrado más de 43 millones de pesos y eso no se hace leyendo Patoruzito… es porque hay trabajo y la mercadería se vendió, no se tiró”.
Continuando con el mismo lineamiento marcado desde el principio, el hoy presidente de Agroandina evitó continuamente dar los nombres de los socios privados anónimos minoritarios e incluso, aseguró que las ganancias se reinvierten en la empresa. Y de eso no existen dudas, como tampoco la duración de este modelo productivo impuesto por una gestión política porque “por ahora, le estamos dando calcio a este cuerpo que se llama Agroandina”. Pero ese cuerpo… ¿continuará siendo SAPEM cuando la era Herrera se evapore, o las acciones de esa mega empresa millonaria en tecnificación se venderán a precio vil a algún privado con suerte?
Luego, dejó en evidencia que pese a formar parte de un proyecto bederista, su perspectiva sobre el gobierno no es la mejor: “Todos los riojanos sabemos que a esta provincia vino mucha plata y se prometieron muchas cosas, cosas que no hicieron de las que ni siquiera nos acordamos (…) cuando asumí, no lo hice porque soy peronista, sino porque estoy convencido y si alguna vez nos toca al radicalismo ser gobierno, que estas cosas que están bien, la mejoremos y las mantengamos. El gobernador sabe que tengo muchas visiones políticas de la provincia que yo haría de otra forma, pero a mí no me eligieron, lo eligieron a él”.
Asegura que seguirá al frente de Agroandina sólo hasta que “su sector” lo decida. ¿Cuál? El productivo, aclaró. Insiste que Agroandina “no es de Beder Herrera, él es una circunstancia que el pueblo eligió”, pero reconoce que cuando él le diga “Mirá José Luis, creo que necesito a otra persona”, deberá apartarse de la SAPEM. “Pero si él me dice, metele para adelante, trabaja bien, yo sigo”, expresó. Eso sí, a la hora de elecciones, los votos son cantados: “él (Herrera), sabe que no me va a votar nunca si soy candidato y que yo no lo voy a votar a él”.
Bellia -en todo momento- intentó desviar la atención de los socios anónimos minoritarios y expresó en varias oportunidades que “todos” son riojanos, dando a entender que son varios, aunque su identificación fue guardada celosamente. Después de todo Agroandina “es pasión y compromiso”, y para él a la población no le debería importar quiénes son los que se llevan las ganancias de una empresa que es de todos los riojanos.
Luego de reiterar la pregunta acerca de los socios privados de la SAPEM, Bellia sufrió un exabrupto y respondió: “Esta empresa tiene 15 mil acciones, ése es el paquete accionario y 14.999 son del Estado. Queda una sola acción. ¿Se entiende? Bueno… listo!”, confirmando ser el dueño privado de esa acción.
En esa explicación dejó más dudas que certezas, ya que en el principio de la entrevista había un listado de varios socios anónimos privados, que si bien no se iban a revelar sus nombres a la comunidad, para tranquilidad de la población afirmó que eran todos “riojanos”. Pero luego de varios minutos de preguntas, los socios se redujeron mágicamente a uno solo.
Pensemos una hipótesis: Si la empresa tendría un paquete accionario de 120 millones de pesos, una acción tiene el valor de 8 mil pesos y serían de José Luis Bellia. Es decir, estaría presidiendo una mega empresa, sin ningún sueldo, pero eso sí, persiguiendo un “proyecto”, tal cual él mismo lo dijo. Su exabrupto afirma que todo su tiempo y conocimiento directivo está dedicado a una sola acción de 8 mil pesos.
Algo confuso viniendo de un empresario, de pura cepa comerciante, que hace todas sus actividades por un fin de lucro, al igual que cualquier trabajador.
En síntesis: Bellia preside Agroandina por amor al “proyecto”. ¿Cuál? El de ver una mega empresa “que estaba en un mausoleo”, produciendo hoy millones de kilos de tomate, con mucha mano de obra genuina y potenciando la producción de nuestro amado Chilecito.
